“Quiero dejar la carne pero no puedo”. Por compasión, salud, economía o ecología, usted sabe que es mejor dejar la carne. Incluso lo ha intentado por algún tiempo pero sin resultados. Que no lo mortifique más su conciencia. Aquí esta Carnívoros Anónimos.
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Miércoles, 09 de mayo de 2007
Aquí vienen las aves a través del aturdidor hacia la máquina de matar. Es hora de estar ocupado. Puedes esperar tener que coger a uno de cada cinco o así, muchos que no son aturdidos. Recuerda, vienen hacia ti a un ritmo de 182 - 186 por minuto. Hay sangre por todos los lados, en un 3'x3'x20' a través de la máquina, en tu cara, en tu cuello, tus brazos, por la parte baja de tu mandil. Estás cubierto con ella. Algunas veces tienes que quitarte los coágulos de sangre, sin quitar los ojos de la línea ni un momento.
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Llega un momento en que te cierras a todas las emociones. Simplemente no te importa nada. Porque si te importase algo, eso abre la puerta a todos esos sentimientos tristes que no te puedes permitir sentir y seguir con tu trabajo. Tienes facturas que pagar. Tienes que comer. Pero, no quieres pollo. Tienes que estar realmente hambriento para comerlo. Sabes lo que va en cada bocado. Todo el horror y la negatividad. Toda la brutalidad. Concentrada en cada bocado.
Más en: Dentro de la mente de un matarife.
Virgil Butler (ex-matarife, vegano y activista)
Por: hsd | confesiones de ex-carnivoros | Comentarios (0) | Referencias (0)