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Carnívoros Anónimos

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“Quiero dejar la carne pero no puedo”. Por compasión, salud, economía o ecología, usted sabe que es mejor dejar la carne. Incluso lo ha intentado por algún tiempo pero sin resultados. Que no lo mortifique más su conciencia. Aquí esta Carnívoros Anónimos.

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Domingo, 31 de julio de 2005

Mi conejo tiene que morir.

Tuve un conejo macho negro. Era muy afectivo y pase horas con el alimentándolo y acariciando. Me gustaba mucho ir a coger diente de león, su plato favorito. Así se hizo grande. En mi casa solo mi hermanita era vegetariana y le disgustaba pensar como podíamos comer pedazos de animales muertos todos los días. Sin embargo, cuando llego me hora de ir a un internado, pues no habían clases superiores en mi pueblito le dije mi madre que no había nadie quien cuidara al conejo y que ya estaba bien grande como para comerlo...

A pesar de que mi corazón estuve en caos no sabía como argumentar. Es más, ella me dijo que debería matarlo yo. Me sentí totalmente incapaz y afligido. ¿Qué futuro tendrá este conejo? No sabía vivir libre y nadie lo iba alimentar. Que sufrimiento. Le pregunté a un vecino si él lo mataría. El estuvo de acuerdo y empezó a afilar una guadaña. Me explicó que con esto le iba romper el cuello, e iba ser más rápido. Mi corazón se rompió en pedazos, le deje solo con mi pobre conejito. Escuche sonidos nada gratos y mi traición a mi protegido fue completa. No había disculpa, ni la habrá. Fue uno de los días más triste de mi vida. Lleve el cuerpecito aún caliente del animal a la cocina de mi madre y salio sin más comentario.
El día siguiente podía apreciar su cuerpo asado sin piel en la mesa donde todos se acostumbran a comer. Yo lo vi como había sido. Vivo y afectuoso y yo como monstruo abuse de mi poder contra el. Las lágrimas bajaron de mis mejillas y sali corriendo de mi casa. Regrese muchas horas mas tarde. Para mi asombro el conejo estaba en la mesa igual como antes. Mi madre me dijo que nadie había podido comer un solo pedazo, ni mi padre tampoco, quien quiso obligar siempre a mi hermanita a comerse la salchicha de la sopa. Yo de tonto se los recibía de parte de ella para "sacrificarme" por ella. Nunca pude olvidar mi conejito negro y cuando escuche la primera vez del vegetarianismo le pedí nuevamente perdón a mi compañero y decidí ser activista de mensajes de defensa por aquellos que no pueden decir nada y que nos pueden hacer caer a niveles tan bajos como traidores de una verdadera amistad.

Rainer Stuckwisch Erlangen Germany

Por: hsd | confesiones de ex-carnivoros | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

... Terrible...
esta historia me llegó, en serio...
no lo puedo creer..como pudiste :(

paula | 06-01-2009 01:51:46

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